Adán Humberto Bahl nació el 20 de abril de 1967 en Paraná y nunca vivió en otra ciudad. Tiene tres hermanos: dos varones y una mujer. “Mis padres vivían en el departamento Diamante, en las aldeas alemanas. Mis ocho bisabuelos vinieron de Alemania. Después la familia se mudó a Paraná, donde mi papá trabajó como carpintero en la Municipalidad y también en tareas de albañilería”, cuenta. Define a su padre como “un trabajador incansable con un don para las tareas manuales” y recuerda que de chico lo acompañaba a todos lados y así aprendió el oficio, ya desde la infancia.

Tras su paso por la ENET Nº 1 Francisco Ramírez, se recibió de maestro mayor de obras y técnico en construcciones. Años más tarde, en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNR) obtuvo el título de contador público nacional. Luego, realizó estudios de posgrado. Desde entonces, Bahl ha desarrollado su labor tanto en el ámbito privado, en su estudio, como en el sector público.



Es auditor del Tribunal de Cuentas en uso de licencia, trabajó en el Banco de Entre Ríos y fue secretario de Obras Públicas de la Municipalidad de Paraná. A mediados de 2004 fue convocado para crear el servicio contable de la Secretaría de Obras y Servicios Públicos de la provincia y dos años más tarde Sergio Urribarri, entonces ministro de Gobierno, le propuso encabezar ese organismo. Cuando Urribarri debió dedicarse a la campaña proselitista, por pedido de Jorge Busti ocupó interinamente la titularidad de la cartera política. Al día siguiente de las elecciones, fue confirmado en el cargo.



Bahl milita en el peronismo desde muy joven. “Mis padres fueron peronistas de toda la vida. Ocupé distintos cargos partidarios, entre ellos congresal provincial y nacional de la Juventud. También integré el Consejo Departamental de la Juventud y participé en cuanta interna hubo, ya sea como candidato, apoderado o militando”, narra.



La familia de Beto -su apodo- está integrada por su esposa y tres hijos varones de 10, 6 y 4 años. “Obviamente que el tiempo libre es para ellos”, resalta. Si bien le gusta leer, la carga horaria de su labor ha determinado que sólo pueda ver algunos diarios vía Internet. “Se trata de un Ministerio muy grande, que obliga a una dedicación full time. Hay que estar a disposición todos los días del año y no hay horarios ni fines de semana”, revela.



A este comentario, suma un concepto indisolublemente ligado: el respaldo de su familia. “Uno tiene que dejar de lado muchas cosas, pero es necesario buscar el equilibrio sin descuidar a la familia que es, en definitiva, lo más importante”, concluye.