“Es una obra de importancia para la cultura e identidad provincial, como para la ciudad de Gualeguaychú. Habíamos desarrollado el proyecto y durante el año pasado se fue concretando, quedando muy poco para su culminación, que pudimos concretar durante estos meses” detalló el ministro de Planeamiento, Marcelo Richard.

El proceso de restauración permitió recuperar la casa natal del poeta, que se encontraba con un importante nivel de deterioro, para el cual se avanzó con obras en techos, tejas, galerías, fachada, aberturas - las cuales fueron recuperadas - , pisos y cielorrasos.

Respecto a la fachada, se trabajó respetando el estilo arquitectónico original. En cuanto a los pisos, que presentaban un alto nivel de deterioro, se reemplazaron piezas faltantes o dañadas y se instalaron nuevos en los sectores que lo requieran.

En cuanto a los muros, los revoques se trataron artesanalmente capa por capa y se dejaron recuadros de muro original a manera de testigo, tratamiento similar se dio con los pisos.

En cuanto al techo, se extrajeron, limpiaron y recolocarán las tejas francesas, incluyendo a su vez, un tratamiento para la protección de cada una de las piezas. Además, dado que el lugar será un espacio público de visita, se definió la construcción de una batería de sanitarios, distanciado del monumento histórico, a fin de contar con servicio acorde a las nuevas actividades planificadas.

Por pedido del municipio, las veredas de calle, se respetó la fisonomía de la cuadra, colocando piedras extraídas del río.

La obra civil, se encuentra finalizada restando la colocación de matafuegos y espejos.

Un poco de historia

La casa, que sirviera de hogar durante la infancia al periodista y poeta argentino José Sixto Álvarez, conocido por su seudónimo como Fray Mocho, fue construida con un marcado estilo post colonial en el año 1850.

Este personaje emblemático para la cultura nacional, conquistó la fama a través de sus retratos costumbristas de carácter humorístico, convirtiéndose en el primer escritor profesional del país. Entre sus mayores éxitos se encuentra la creación, junto con Eustaquio Pellizer y Manuel Mayol, y dirección de la famosa revista Caras y Caretas.

El edificio, hoy restaurado, fue puesto en venta por sus propietarios en el año 2000, y ante el alerta de que pudiese ser comprado y derribado con un objetivo inmobiliario, la comunidad movilizada logró que se declarará Monumento Histórico de Entre Ríos, y un mes después, Patrimonio Histórico Nacional. A pesar de haberse vendido a un particular, el edificio fue adquirido por el gobierno provincial, y en 2005, cedido al municipio de Gualeguaychú.