El acto se realizó en el monumento levantado en plaza 1° de Mayo, donde se recuerdan los dos atentados el de AMIA y de la Embajada de Israel.
“Desde el gobierno provincial nos sumamos al pedido de justicia sobre estos atentados y seguimos repudiando la violencia como modo de accionar que en este caso se llevó la vida de 85 argentinos y dejó secuelas a más de 300. Es una herida abierta en nuestro país que solo la verdad y la Justicia podrán recomponer”, sostuvo la ministra de Gobierno y Justicia, Rosario Romero.

“A su vez, asumimos desde el Estado provincial, el compromiso de trabajar en la construcción de una sociedad tolerante, plural y diversa que rechace y erradique todo acto de xenofobia y discriminación”, agregó.

El titular de la DAIA de la delegación local, Pablo Soskin, fue el encargado de hacer uso de la palabra en el acto central, donde reiteró el reclamo de justicia y condenó enérgicamente “la barbarie terrorista de la República de Irán y su brazo armado Hezbollah”.

El monumento “terminó consagrándose como un recordatorio de la impunidad”, dijo Soskin y graficó que esta estructura “es el símbolo de la deuda pendiente de nuestros estados para con todo el pueblo argentino”.

Estuvieron presentes, asimismo, el jefe de Policía, Gustavo Maslein; el asesor cultural, Roberto Romani; y el subsecretario de Derechos Humanos, Daniel Paduán, entre las autoridades provinciales; junto al arzobispo de Paraná, Juan Alberto Puiggari, y el rabino Sebastian Vainstein, entre otros.