Durante el Seminario realizado el 27 de noviembre se analizaron diferentes temáticas que van desde el mercado internacional en materia de productos derivados del ovino hasta las posibilidades de posicionar la carne ovina como opción permanente para los consumidores de la provincia y la región, con el objetivo de la disponibilidad para el consumo cotidiano y no como un producto gourmet.

La actividad contó con disertantes argentinos así como de Uruguay y Brasil, especialistas y representantes de los distintos eslabones de la cadena: cabaña, productor, industrial, logística y comercial.

Entre otros temas destacados se trató la importancia de estructurar un ecosistema comercial ovino para poder contar con un registro formal de establecimientos de la región central del país, que apunta a tener mayor inocuidad para tener un modelo mayor sustentable, la inserción en las cadenas globales de valor y la mitigación y adaptación al cambio climático con la visión de acceso a mercados.

El seminario continuó con el análisis de la Ley 25422 para la Recuperación de la Ganadería Ovina y la disposición 3/2019 de la Subsecretaría de Ganadería, dependiente del MAGYP, que argumenta el comercio de productos de origen animal, particularmente el de las carnes y menudencias ovinas, donde instrumenta la descripción la ubicación anatómica de los cortes de carne y sus límites en el contexto de una res.

Este seminario permitió ampliar el conocimiento sobre la actividad, poniendo acento en el concepto de cadena de valor y en la integración de todos los actores. Esa fue la manera en que el sector logró un importante desarrollo en la Patagonia y sobre esa base se busca atraer a potenciales nuevos productores de ovinos en la región Central, principalmente en la provincia de Entre Ríos, teniendo en cuenta que esta actividad se puede incorporar al ciclo productivo de cada establecimiento sin menoscabar la actividad que ya está en proceso y de esa manera aumentar la rentabilidad global del negocio productivo.

El evento trasladó las experiencias recogidas de Uruguay y Brasil, países que trabajan en el desarrollo de la cadena de valor ovina impulsando no solamente la producción sino también poniendo énfasis en darle valor agregado a través de la puesta en marcha de mecanismos de difusión gourmet con diferentes recetas de preparación de la carne de cordero.

El objetivo es que la carne de cordero esté disponible para el consumo cotidiano y no como un producto gourmet que sólo se consigue en algunos negocios o en época de fiestas y sin ninguna certificación de origen. Un ejemplo en ese sentido es el consumo de carne porcina, que ha crecido mucho en el país pese a ser un animal más complejo desde el aspecto sanitario.