A la medianoche de la jornada del viernes, se podrá disfrutar de Nazareno Cruz y el lobo, de Leonardo Favio.

El calor de la noche del jueves fue propicio para que una gran cantidad de espectadores viviera la experiencia de ver una película al aire libre. Un clásico del cine nacional y las bondades del patio de comidas ubicado en el punto de encuentro entre el Centro Provincial de Convenciones, el Instituto Autárquico Audiovisual de Entre Ríos, la Vieja Usina, fue la combinación perfecta para estirar la velada un poco más allá de la madrugada.

La presentación estuvo a cargo del director artístico del 4° Ficer, Eduardo Crespo, y una introducción sobre la película que hizo de uno de los invitados al Festival, Álvaro Bretal, director editorial de la revista Taipei / Crítica de Cine y de la Editorial Taipei Libros, quien brindó un panorama de la importancia del cine que produjo Aristarain.

Algo para destacar es que de los espectadores, más de la mitad veían por primera vez esta película y solo unos pocos –los mayores de cincuenta- habían tenido la oportunidad de verla en sus días de cartelera en cines, allá por 1981. También estaban quienes la habían conocido mucho después, en los formatos VHS o DVS, pero que la disfrutaban por primera vez en una pantalla gigante.
Hubo quienes llegaron a la medianoche exclusivamente para ver “una de Federico Luppi”, sin embargo la mayoría de los asistentes se quedaron luego de otras funciones en las salas, a compartir con amigos y familiares la charla, la música y, luego, la buena calidad de imagen que brindó esta joya del cine nacional de hace más de cuatro décadas.

“Tiempo de Revancha es una película que me gusta y me parece excepcional dentro del panorama de los años 80, no solo por su contenido crítico respecto de la última dictadura militar sino que también es una película de género, vinculada al policial, al thriller, muy bien lograda, dinámica y atractiva, algo que no era frecuente en esos años y es una gran puerta de entrada para descubrir la filmografía de Adolfo Aristarain”, explicó Bretal, quien también es responsable de catálogo del FestiFreak y redactor del catálogo del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.

Solo la mirada talentosa de un hacedor como Aristarain puede dejar dentro de su obra verdaderos tesoros audiovisuales para mirar con mayor detenimiento. Una de las locaciones recurrentes a lo largo del film, es un sector donde se puede apreciar las grandes demoliciones de Buenos Aires y el proceso de incipiente construcción de las conocidas autopistas. Esta imagen de cemento emergiendo entre las ruinas, no deja de tener un valor documental, porque no son escenografía armada, son una postal real que sintetiza con gran maestría (la mirada de Aristarain) el momento exacto en que esta historia transcurre dentro de ese período histórico.

Respecto al marco en el cual se concretó esta primera trasnoche, Bretal comentó: “El FICER con su cuarta edición me parece interesante porque ya entra en una camada de festivales provinciales y regionales que por suerte están surgiendo con mucha fuerza en distintas partes del país. En el caso específico del FICER presenta películas de Entre Ríos pero por otro lado te permite acceder a clásicos del cine argentino, películas hechas en otras provincias, y también internacionales. A lo que hay que agregar una interesante programación de charlas abiertas sobre problemáticas del cine, capacitaciones, rescate de fílmicos y preservación de archivos; en definitiva, acceder a producciones que de otra manera no se podría porque se hallan principalmente en Buenos Aires”.

El mito popular en la mirada de un maestro
La segunda trasnoche corre por cuenta del maestro Leonardo Favio, de quien se cumplieron diez años de su muerte a principios de noviembre. Nazareno Cruz y el lobo (Argentina, +13, 1975) se proyectará como cierre de la tercera jornada, este viernes.

Séptimo hijo varón, el destino de Nazareno está marcado: cuando sea mayor y nazca el amor, se convertirá en lobizón. Ajeno a esta condena, Nazareno vive alegremente hasta que conoce a Griselda, dueña de su corazón y también puerta de entrada a su desdicha. Mandinga intenta comprar sus sentimientos para que evite el amor y el infierno. Pero ese diablo melancólico, que yerra los penales a propósito, sabe que nadie está más condenado que él. En este clásico del cine nacional, Leonardo Favio hermana los mitos populares con el lenguaje del cine moderno, encontrando allí una forma propia que es al mismo tiempo disruptiva e inconfundiblemente autóctona.

Juan José Camero, Marina Magali, Alfredo Alcón, Lautaro Murúa, Nora Cullen forman parte del gran elenco de intérpretes de esta historia que tiene guion del mismo Favio junto a su hermano Jorge Zuhair Jury. La entrada, como en el resto de las actividades del FICER, es libre y gratuita